La literatura nos invita a viajar, a inmiscuirnos dentro de nuestros propios pensamientos o a cruzar fronteras inimaginadas a través de las palabras. La literatura infantil abre las puertas de la mente de pequeños soñadores y los convierte en grandes gigantes.

jueves, 22 de agosto de 2013

¿Hay censura en los libros infantiles?


Cuando se habla de literatura infantil, generalmente lo primero que se nos viene a la mente son mundos felices llenos de niños que viven aventuras y que generalmente tendrán un final feliz. Pero si nos adentramos en la lectura de varias obras que se incluyen dentro de esta categoría nos damos cuenta de que muchas veces las temáticas tratadas no son tan fáciles como parecen. Se reflejan, entonces, en este mundo de niños elementos del mundo adulto, del mundo real, que nos demuestran que muchas veces la realidad con su lado positivo y negativo se inmiscuye en la ficción infantil.

¿Qué debemos hacer nosotros como mediadores? Las opciones son muchas y variadas, quizá la opción más fácil sería seleccionar solamente textos que muestren la parte buena de la realidad, y así nos ahorramos el problema de dar mayores explicaciones. Pero al hacer eso, estaríamos cayendo en el juego de la CENSURA.  Y es aquí cuando comenzamos a cuestionarnos si es que hay o no censura en la literatura infantil, si será esta necesaria o quizá sea solo una exageración.

Sobre si existe la censura en la literatura no hay dudas, pero llama la atención descubrir que este tema va más allá de los libros dirigidos a adultos y que es más común de lo que parece.

Hanán (2000), propone que para poder elegir los libros adecuados que vamos a recomendar a niños debemos tomar en cuenta diversos factores como son: la calidad literaria, aplicada a los diferentes géneros literarios; la calidad gráfica, considerando tanto las ilustraciones, como los libros álbum o libros de imágenes; y la calidad editorial. A todo esto añade una nota sobre la importancia de los valores en la elección de la literatura infantil, y es aquí donde aparece el tema de la censura, pues muchas veces “bajo la bandera de defender los valores se han censurado muchos libros para niños de excelente calidad. La evaluación de valores tiene una carga subjetiva importante y no siempre obliga un consenso.” (2000:18) Y en esto último, tiene razón, pues será muy subjetivo determinar qué valores son los que queremos enseñar y qué libros son los que los resaltan o los afectan.

A lo largo de la historia, varios y variados han sido las obras que por distintas razones han pasado por el filtro de la censura. A continuación se presenta un ejemplo de tres obras infantiles que han debido luchar contra estas medidas para poder llegar a cumplir su objetivo de ser leídas:
  •            Charlie y la fábrica de chocolates: cualquiera pensaría que se trata de un libro inofensivo, pero a pesar de ello “fue censurado en Colorado (EEUU) por considerar que el contenido exponía una ‘pobre filosofía de vida’.” 1
  •          James y el melocotón gigante (Roald Dahl) “Este libro describe a un niño que vive bajo la opresión de sus cuidadores y el cual se apoya en su propia creatividad y un mundo alternativo para poder sobrevivir. Quienes se oponen a la obra no les gusta la violencia, el lenguaje y la desobediencia hacia los adultos.” 2
  •      El diario de Anna Frank “ha sido censurado y cuestionado en varios aspectos. Aunque hoy se ha enseñado en casi todas las escuelas en los Estados Unidos, todavía se oponen por estar demasiado cargada en sexualidad, pornografía, y muy depresiva para ser enseñado. También existe la oposición que sostiene que el Diario sea una estafa y que haya sido escrito posteriormente a los años 50s, obviamente no por Anne.” 1

Sobre las razones por las cuales existe la censura en la literatura infantil, estas son diversas, pero definitivamente van de la mano de distintas ideologías y visiones de vida. Muchas veces se toma en cuenta la opinión personal de quien elige las lecturas, más que la oportunidad de ver los libros como una herramienta que permita generar opiniones variadas en torno a un mismo tema. Va a depender de nosotros como mediadores la manera como abordamos las lecturas que puedan resultar un tanto complejas. Hanán (2000) afirma que:

“Con amplitud de criterios y una visión equilibrada que permita discutir los contenidos de los libros con los niños, no deberíamos rechazar ningún libro por su ideología, sino estar atentos a discutir los temas que nos parezcan controversiales. Esta práctica puede resultar más formativa y efectiva en la formación de valores que la prohibición.” (18)

Sería bueno, por lo tanto, tomar este consejo y llevarlo a la práctica, para así hacer de un problema, una solución.

Fuentes:
 Hanán, F. ¿Cómo elegir un buen libro? Algunas recomendaciones útiles. Caracas: Cromotip, 2000.

 1Fiebre Azul, Libros prohibidos o censurados. 2000. Disponible en: http://listas.20minutos.es/lista/libros-prohibidos-o-censurados-246874/
- 225 Libros Clásicos que han sido censurados y razones, disponible en: http://www.subdivx.com/X12X78X71228X0X0X1X-25-libros-clasicos-que-han-sido-censurados-y-razones..html

lunes, 12 de agosto de 2013

¿Qué es la literatura infantil?

"Los niños son la arcilla orgánica y el molde conque y donde las palabras se amasan y crepitan para contar la (su) historia, y le regalan al autor ese tiempo enrarecido que abriga y propicia el estado de trance que es el de la creación (por eso se parece tanto al que viven los niños cuando juegan en pretérito imperfecto: 'Yo era el bueno y hacía así...' " (Joel Franz Rosell)

Definir la literatura infantil involucra una serie de temas inevitables: libros, niños, colores, juegos, mercado, lectores, adultos mediadores, etc. Es que como adultos y específicamente como mediadores, como docentes, no estamos fuera de lo que conlleva la literatura en los niños. Desde el simple hecho de decidir qué deben leer, hasta guiarlos en el proceso de adquisición y consumo de ciertos libros, nuestro papel es fundamental para ellos, pues somos el primer filtro además del primer modelo sobre qué leer. 

Siguiendo la idea de Rosell en la cita al comienzo de esta entrada, los niños van a ser lo fundamental dentro de este proceso, pues podríamos llamarlos el primer ingrediente para comenzar la preparación de la literatura infantil. Pero, este ingrediente no solo será necesario para que el escritor se adapte a las necesidades y limitaciones de él como destinatario, sino que, como agrega el mismo Rosell, "como el aprovechamiento de las potencialidades expresivas de ese receptor, que no es un adulto en miniatura o en constitución, sino que posee maneras propias de interpretar y representar el mundo".


De acuerdo a lo antes dicho, entonces, al hablar de literatura infantil no hablaremos solo de libros adaptados para que lleguen a ser leídos por niños, sino que de una construcción conjunta entre un autor que tiene diversos propósitos y un receptor que utiliza su mundo propio para completar este proceso de interpretación y representación de la obra literaria. 

Teresa Colomer, por otro lado, añade un tema importante a la producción de literatura infantil, y esto es cómo los distintos momentos histórico-sociales han influido en la manera de hacer literatura para niños. Y es que no pasa desapercibido leer una obra literaria de principios de siglo XX a un niño nacido en el siglo actual, pues muchas cosas han sufrido modificaciones, desde el concepto de familia hasta los intereses propios de los niños y jóvenes. Así aparecen entonces textos que ya no corresponden al papel con palabras y dibujos solamente, sino que mezclan los avances de la tecnología con la literatura o, más simple pero no menos interesante, transforman los libros en juegos, como es el caso de los libros interactivos. 


Es posible ver por lo tanto que determinar qué es la literatura infantil no pasa simplemente por entregar una definición, sino que involucra cientos de factores que siguen en desarrollo con el tiempo y que se van adaptando a los tiempos, que no pasa solamente por el propósito que tenga el productor de la obra literaria, sino que involucra a todo el polisistema literario, que debe tener en cuenta a sus destinatarios y/o consumidores, así como también a los mediadores y los demás factores que conforman el circuito. 

lunes, 5 de agosto de 2013

Iniciemos el viaje



Quizá muchos no recuerden el día en que se acercaron por primera vez a un libro. Sea un libro de cuentos, sea una novela, sea que la hayan leído ustedes mismos o que alguien más lo haya hecho después de que pronunciásemos la frase "léeme un cuento". 
Durante la vida, hay varias etapas que marcan un antes y un después, y una de esas es el comenzar a leer. La visión que se tiene del mundo definitivamente cambia, los niños comienzan a leer desde los letreros publicitarios hasta diversos libros de acuerdo a sus intereses personales. 
Pero qué deben leer los niños o, mejor dicho, para qué leen los niños. Las respuestas pueden ser variadas, pues muchos niños pueden utilizar la literatura como un medio de entretenimiento, mientras otros lo ven como una manera de despegar los pies de la tierra y poder moverse a través del tiempo y el espacio por infinitos y variados lugares que no necesariamente existen en la realidad. Pero hay otros que, lamentablemente hay que decirlo, leen por obligación. 
Puede ser que sea un problema nuestro, el que a veces los niños se alejen de la lectura, pero también es nuestro problema el hacer que se acerquen a ella, que conozcan el universo enorme que hay tras el nombre de "literatura infantil". Pero, qué es la literatura infantil... para mí es una puerta hacia lo desconocido, una invitación a soñar a través de las palabras, a embarcarse en busca de aventuras que, a veces, solo son posibles en la mente de un niño y quién mejor que ellos para vivirlas.